Título: Sandwich
Autora: Catherine Newman
Editorial: Stefano Books
Año de publicación: 2025
Páginas: 222
ISBN: 9791387595159
Sé que conocí a Catherine Newman y su novela Sandwich gracias a una reseña, aunque no soy capaz de recordar en qué blog, he estado revisando todos los blogs que sigo y no la he encontrado... Así que ahora no sé si seguir con la reseña o preocuparme por mi mala memoria y mis neuronas derretidas por el calor. El caso es que me la apunté en la interminable lista de pendientes y hace unos días, como tenía que ir a la biblioteca a por un libro que había reservado, aproveché y también me la traje a casa junto con un libro más y otro que eligió Gato Guerrero.
La novela me ha gustado muchísimo y me ha hecho llorar y reír, cosa que en mi caso no es nada sencilla, ya que me resulta mucho más fácil emocionarme que reírme a carcajada limpia con un libro.
La protagonista de esta historia es Rocky, una mujer en la cincuentena que, como cada año desde hace veinte, pasa las vacaciones de verano en Cabo Cod, en una pequeña casa que alquila junto a Nick, su marido, y sus hijos, Jamie y Willa, veinteañeros.
Todos los años, durante unos pocos días, también se unen sus padres, Mort y Alice. Y es eso precisamente lo que da título al libro y más aterra a Rocky, sentirse atrapada entre sus hijos y sus padres, preocupada por todos.
Toda la obra pivota sobre las historias conmovedoras, llenas de nostalgia y cariño mientras Rocky va recordando los veranos anteriores, cuando los niños eran pequeños. Cuando no tenía tiempo ni espacio para ella misma, cuando se agobiaba. Pero ahora que echa la vista atrás mientras ve a sus hijos casi adultos sabe que esos años fueron preciosos, irrepetibles y que no volverán.
Como madre de dos hijos sé que la crianza es intensa, que saca lo mejor y lo peor de nosotras, que un día puede hacerse tan largo como un año, pero cuando nos damos cuenta vemos que los años han pasado tan rápido como un día.
Me ha emocionado muchísimo acompañar a Rocky en sus recuerdos, su nostalgia, su tristeza, porque me he visto reflejada en ella.
Este año Jamie está acompañado por Maya, su novia. Jamie se parece a su padre. A ambos les cuesta hablar de los sentimientos, los propios y los ajenos, pero siempre están ahí para los demás, para facilitarles la vida, en todos los sentidos.
Willa está teniendo una historia con la chica de la tienda de surf. Es una joven especial, sensible, empática, generosa... Junto con Rocky, es el personaje que más me ha gustado.
Rocky, además de sentirse el relleno de un sándwich entre sus hijos y sus padres, está lidiando con la menopausia y con todos los cambios que están sufriendo su cuerpo y sus emociones, que con las crisis hormonales pasan de la rabia a la melancolía sin que se dé cuenta.
Tierna y divertida, esta familia y sus vacaciones están llenas de comidas memorables, anécdotas, playa, recuerdos, risas, cariño y mimos, entre los siete miembros que conviven en la pequeña casa veraniega y también con Pollo, el gato de la familia
Pero también hay espacio para el dolor y los secretos. Rocky también se siente asustada cuando recuerda el pasado de su familia y cuando vislumbra su futuro, el de sus padres, cada vez más ancianos, el de sus hijos, cada vez más adultos, y el de ella misma y Nick, cada vez más solos.
En pocas páginas la autora es capaz de narrar muchísimas cosas y de abordar temas complejos como las relaciones de pareja y familiares, la salud, la nostalgia, el miedo al futuro, el nido vacío, la menopausia, los secretos que no nos atrevemos a confesar a nuestros seres queridos...
En definitiva, esta historia me ha parecido fresca, ágil, bonita, reconfortante, divertida, tierna, triste, amarga, dura, dolorosa, melancólica e intensa. Como la vida misma. Así que solo me queda recomendárosla.

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