Autor: Juan Manuel Gil
Editorial: Seix Barral
Año de publicación: 2026
Páginas: 336
ISBN: 9788432249068
En marzo descubrí a Juan Manuel Gil con su novela Trigo limpio y, aunque no me entusiasmó, quería darle una segunda oportunidad al autor. Rebuscando en la biblioteca encontré este Majareta que me llamó la atención, así que me lo traje a casa y tengo que decir que me he reconciliado con creces con el autor.
El protagonista de esta historia es Leopoldo Almada Sapena, Leo, conserje de un colegio privado desde que en 1991, con 21 años, comenzó a trabajar en el centro religioso de los Nuevos Hermanos.
Pero Leo no es el narrador, sino que lo conocemos a través de las entrevistas que les hacen a muchísimos personajes de un barrio de Almería porque un autor quiere descubrir y contar la historia de Leo, a quien todos en el barrio critican y llaman, en el mejor de los casos, el Majareta.
Leo es inteligente, controlador, previsor y cuando con 54 años le prejubilan sin previo aviso protagoniza un episodio con varios alumnos del colegio y un minibus. En un principio saber qué hizo con los niños es el principal estímulo para seguir leyendo, pero la historia está tan bien narrada que solo queremos seguir conociendo a Leo.
Hijo de Pedro, farmacéutico, y de Blanca, ama de casa, desde niño fue especial, distinto, diferente, raro para un barrio lleno de mentiras y cotilleos.
«Este barrio es un amasijo de chatarra y ruido. No hace falta ni cambiar de calle para escuchar una cosa y la contraria, para que te abracen y pateen el culo en la misma maniobra».
A lo largo de las páginas vamos componiendo el puzle de la vida de Leo, pieza a pieza, como una gran vidriera en la que cada uno aporta su pieza, su parte, con su color y su luz.
Cada personaje cuenta la información que conoce en función de la relación que tuvo con Leo. Son muchos los personajes y, por tanto, las versiones: el amigo necesario del autor, un antiguo alumno, la hija del conserje anterior, un antiguo compañero de clase de Leo, un periodista, una antigua alumna del colegio y del taller de escritura, una informante de confianza, una amiga de su madre y su hijo, un alumno que recibió una manta de hostias, los padres del autor, un pescador gafe y otro supersticioso, un astrónomo aficionado, una bibliotecaria sin biblioteca y su marido, un matrimonio chino, un hombre extraño que sabe de personas muertas, el sustituto de Leo como conserje, el secretario del colegio, una mujer alemana con estudios, una muchacha que era una bruja, el concejal de zona, el hermano mellizo del padre de Leo, un sacerdote y su sacristana, el padre de un alumno, un mendigo, el conductor del minibus, una vecina que realmente no era hija de la curandera, la asistente del presidente de unos laboratorios, un policía, el profesor de Lengua y jefe de estudios, el antiguo director del colegio, el presidente de los Nuevos Hermanos y una maestra de Leo.
El mayor mérito de esta obra es ser capaz de contar la verdad de la historia de Leo sin su palabra. Estamos ante una novela no solo coral, también circular y, sobre todo, llena de mentiras y secretos.
Con profundidad, pero también con humor, la historia aborda temas como la familia, los secretos familiares, el sexo, la violencia, el misterio y las contradicciones que todos llevamos dentro.
Pero, sobre todo, habla de la infancia y de cómo el pasado puede marcar toda nuestra vida.
«Que les den por culo a quienes se sientan ofendidos por lo que Leo ha hecho a esos niños. Que le den por culo al barrio entero. A todos. Sin excepción. ¿O es que ya no se acuerdan de que Leo también fue un niño y lo dejamos solo?».
Las mentiras, las verdades veladas y la ceguera de los vecinos acaban por formar una hoguera en la que arde todo el mundo. Y todo esto nos lleva a reflexionar sobre hasta qué punto las opiniones de los demás pueden conformar quiénes somos.
Ante todo esto, unos personajes optan por el silencio y la resignación, otros, por el contrario, prefieren levantar la voz y defender la verdad.
El personaje que más me ha gustado es Blanca, la madre de Leo, que de joven estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Nieta de militar, se quedó embarazada muy pronto y ha dedicado su vida a la crianza de su hijo y a la lectura, lo que no le ha impedido ser una mujer transparente y, sobre todo, libre.
Leo, por su parte, es raro, diferente, majareta, pero también tierno, discreto y generoso y poco a poco vamos conociéndolo en esta obra con un ritmo narrativo muy fluido.
Solo me queda recomendaros esta novela que mezcla con brillantez y originalidad humor, drama, familia, soledad, secretos, mentiras, verdades, locura, pesadillas y, por encima de todo, esos tormentos llenos de oscuridad que se arrastran a lo largo de toda la vida y que, gracias a la narrativa y la oralidad, pueden llenarse de luz.


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