Este es el tercer libro que leo para el reto de la biblioteca, una recomendación de otro lector, en este caso de una compañera del club de lectura. Es la primera vez que leo a Juan Tallón y esta novela cortita, casi un relato largo, me ha gustado mucho.
Estamos ante un retrato generacional, una reflexión sobre cómo seguimos adelante cuando todo nos supera, cuando, por más que lo intentamos, llegamos tarde y mal a todo, hacemos todo con prisa, rápido y mal, vivimos como si todo en vez de como si nada.
Travis tiene 35 años, es subdirector de una revista y es la pareja de Anne, que trabaja como teleoperadora en un departamento de atención al cliente del que ya está asqueada. Tienen un hijo de un año y el día a día, las obligaciones, la casa, el niño, el trabajo, las gestiones, los recados, la rutina, la interminable lista de tareas pendientes los arrolla y los aplasta. Exactamente como nos pasa a la mayoría de nosotros hoy en día.
La novela narra un día en la vida de esta pareja, su último día de trabajo antes de marcharse de vacaciones a Edimburgo, una jornada de calor infernal.
Ese día coincide además con el día de cierre de la revista, o lo que es lo mismo, prisas, estrés, ansiedad, muchos frentes abiertos y muchos incendios que apagar, todos al mismo tiempo.
Para los dos vivir se ha vuelto pesadísimo, agotador, extremadamente intenso y un ejercicio de velocidad endiablada. Algo extenuante. Vivimos en una rueda en la que no tenemos tiempo ni siquiera de plantearnos a dónde vamos y, lo más importante, si realmente queremos ir a ese sitio o estar donde estamos.
Esta historia es un fiel reflejo de la sociedad actual, en la que las pantallas, los móviles, las redes sociales, los mails, los WhatsApps, las llamadas, nos invaden, nos vuelven dependientes, nos esclavizan y no nos dejan pensar si estamos a gusto con nuestra vida. La inercia, la prisa, no nos dejan ver la insatisfacción con nuestra forma de vida.
Una vida desquiciada en la que estamos atrapados. A Travis le aplasta el día a día, a Anne la culpabilidad, algo muy inherente a la maternidad.
La narración se va alternando en cada capítulo entre Travis y Anne, lo que le da mucho ritmo y fluidez a la historia, ya de por sí hiperactiva y trepidante.
La obra está ambientada en una gran ciudad de la que no sabemos el nombre, aunque tampoco hace falta, porque todas las grandes ciudades se parecen a la hora de engullirnos.
El último día de trabajo antes de las vacaciones de verano de Travis y Anne termina con un final demoledor, aunque en mi caso predecible, ya que adiviné lo que iba a ocurrir gracias a las pistas que Tallón nos va dejando a los lectores a lo largo de las páginas.
Unas páginas que abordan también otros temas: la falta de desconexión y de concentración, el acoso sexual, la precariedad laboral y, sobre todo, la incapacidad para diferenciar lo urgente de lo importante. Porque siempre tenemos mil cosas en la cabeza.

1 comentarios:
Hola, aún no he leído nada del autor y eso que tengo en casa Obra maestra que me compré cuando se publicó, pero se me acumulan los pendientes y se quedó sepultada entre ellas. Me apunto esta que traes que me parecen muy interesantes tus reflexiones sobre ella. Un abrazo.
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