Llevo unos días dándole vueltas y he pensado usar mi rinconcito de la blogosfera no solo para publicar reseñas, sino también como un espacio de reflexión, debate y tertulia. La semana pasada, al retomar el blog después de seis años, temí encontrarme sola, pero me llevé la agradable sorpresa de que todavía quedan muchos blogs abiertos y otros tantos aún siguen activos. Hace un par de años decidí alejarme de las redes sociales, estaba saturada de tanto ruido, prisa, inmediatez, hostilidad, apariencias... y creía que ahora lo que se lleva, lo que está de moda, es hablar de libros en Instagram o en TikTok y que los blogs se habían quedado abandonados.
Por suerte estoy comprobando que no es así, que aún quedamos unos cuantos nostálgicos que preferimos escribir y leer reseñas más extensas, la calma, la tranquilidad, la pausa que nos ofrecen los blogs frente a la rapidez, la inmediatez, lo efímero, lo novedoso de las redes sociales.
Y justo mientras reflexionaba sobre todo esto me he encontrado con estas dos noticias de Xataka y El Ecosistema Startup sobre retiros literarios o clubes de lectura en los que la gente paga mucho dinero para encontrar un espacio y, sobre todo, el tiempo necesarios para poder desconectar y leer en silencio.
El día a día, la rutina, el trabajo, las prisas, la multitarea y, creo que especialmente las pantallas, están acabando con nuestro tiempo y nuestra capacidad de concentración y de desconexión. Como algunos ya sabéis, desde hace cuatro meses participo en un club de lectura de una biblioteca municipal y está siendo una experiencia fantástica. Somos veinte asistentes, nos reunimos una vez al mes durante una hora aproximadamente y comentamos el libro que hemos leído conjuntamente en el último mes. Somos gente de todas las edades, con circunstancias familiares, laborales y personales muy diferentes, pero eso no nos impide poder leer, como mínimo, un libro al mes, en la mayoría de los casos son más, y reservar una hora de nuestro tiempo para reunirnos y comentarlo en un ambiente relajado, distendido, acogedor.
Cuando leo este tipo de noticias que tanto me han llamado la atención estos días me siento rara, no sé si el mundo se ha vuelto loco o soy yo la que va contracorriente y no se está enterando de cómo funcionan ahora las cosas. ¿Tan difícil es encontrar un momento para leer? Puede ser en casa, en una biblioteca, una cafetería, un banco de la calle, la hierba de un parque... Incluso ahora, con tantos soportes, ni siquiera tiene que ser un libro físico de papel, puede ser un libro digital o un audiolibro, que nos da más libertad para poder compaginar la lectura, en este caso la escucha, con otras tareas, ya que tan acostumbrados (obligados, me atrevería a decir) andamos todos últimamente a hacer varias cosas a la vez.
Personalmente, suelo leer todas las noches antes de dormir, aunque sean quince minutos o media hora, y si dispongo de más tiempo, lo que de verdad me gusta es atrincherarme en el sofá o en el sillón con una manta, un té, unas velas y nuestro gato para disfrutar de la lectura. Pero también disfruto mucho cuando salgo a andar por el monte escuchando un audiolibro.
Y vosotros, ¿qué pensáis de todo esto? ¿Creéis que las redes sociales acabarán devorando a los blogs? ¿Sobrevivirán? ¿Convivirán? ¿Formaríais parte de un retiro literario o un club de lectura? ¿Os cuesta encontrar el momento, el lugar y el tiempo para leer? ¿Os cuesta desconectar?
Nos leemos.

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