sábado, 11 de abril de 2026

Elogio de las manos, de Jesús Carrasco

Publicado por Goizeder Lamariano Martín

 

Título: Elogio de las manos                                                                                                                
Autor: Jesús Carrasco                                                                                                                  
Editorial: Seix Barral                                                                                                                            
Año de publicación: 2024                                                                                                            
Páginas: 318                                                                                                                                        
ISBN: 9788432243318

Después de casi seis años, vuelvo a reseñar. He tenido el blog abandonado todo este tiempo, aunque, por supuesto, no he dejado de leer. He cambiado de trabajo, mis hijos han crecido y, de pronto, el cuerpo me ha pedido reseñar. Sin plazos ni presiones, mi intención no es reseñar todo lo que lea, sino únicamente lo que me apetezca. Así que allá vamos.

Retomo el blog con un libro muy especial. En primer lugar, porque lo leí en el club de lectura al que me apunté en enero. En estos meses hemos leído Las gratitudes, de Delphine de Vigan; Hija de la tierra, de Agnes Smedley; El largo sueño de tu nombre, de Amaia Oloriz Rivas, y Elogio de las manos, de Jesús Carrasco.

Es la segunda vez que participo en un club de lectura. Durante el curso 2024-2025 organicé uno mensual en una casa rural y esta vez formo parte como asistente de uno en una biblioteca municipal. Me está resultando una experiencia maravillosa poder comentar los libros con lectores de todas las edades y leer obras que, de otra forma, probablemente no hubiese escogido.

Conocía a Jesús Carrasco, aunque aún no lo había leído. Y tengo que decir que este primer encuentro con su obra no ha podido ser mejor. Elogio de las manos es una novela autobiográfica en la que el narrador y su familia llegan en 2011 a una casa en un pequeño pueblo andaluz. Está casi en ruinas, saben que antes o después la van a derruir para construir apartamentos turísticos, pero mientras deciden utilizarla como lugar de vacaciones e ir arreglándola, mejorándola y, sobre todo, habitándola poco a poco.

Día a día van haciéndola suya. No son los propietarios, ni siquiera sus únicos habitantes, ya que por la casa van pasando amigos, familiares, otros conocidos del dueño. Y todos van dejando su huella con arreglos, adornos, detalles.

Una casa en ruinas se va convirtiendo en un hogar acogedor, un lugar de encuentro y celebración, pero también un pequeño refugio lleno de calma, tranquilidad, animales, naturaleza, aire libre.

Van pasando los años, vemos cómo las hijas del narrador van creciendo, cómo se consolida su carrera literaria, cómo transcurre su matrimonio, cómo afrontan las enfermedades de familiares, cómo se fortalecen los vínculos con los vecinos del pueblo…

Pero, sobre todo, somos testigos del día a día de la familia en la casa. Comidas, música, risas, celebraciones con vecinos, amigos y familiares. Su convivencia con gallinas, caballos, burros, perros, gatos… Disfrutan, exprimen el presente, el aquí y el ahora, pero nunca pierden de vista que todo eso, algún día, terminará, porque, aunque no saben cuándo, sí saben que la casa va a ser derribada. Me ha parecido una metáfora preciosa de la vida. Se entregan a ella aun sabiendo que va a terminar.

La novela no tiene una trama como tal, pero tampoco le hace falta. Sí tiene en cambio un hilo conductor, el trabajo manual que tanto fascina al narrador. El protagonista rememora sus recuerdos de infancia, el trabajo manual de su padre como encuadernador de libros, reflexiona sobre cómo un vecino ensilla a los caballos y burros, se queda absorto al ver al herrero calzar a los caballos…

Él, su mujer, sus hijas, su cuñado, los vecinos… todos trabajan, de una u otra forma, con sus manos. Cultivan sus huertas, cocinan, arreglan la casa, cuidan a las personas y a los animales… El autor reflexiona sobre el trabajo manual con profundidad, pero, al mismo tiempo, de forma ligera y sutil.

Una novela llena de intimidad, complicidad, comodidad y sensibilidad. Una historia que nos hace sentirnos parte de esa familia, recordarla con cariño, sentirnos en casa. Una obra preciosa, inolvidable, sencilla y pausada, reconfortante, que nos habla de la importancia de la familia y los amigos, de los recuerdos, de todo lo que podemos lograr con nuestras manos, ganarnos la vida, sostener la de otros.

2 comentarios:

mar dijo...

Hola, los clubs de lectura están muy bien porque te permiten salir de tu zona de confort y hacerlo en compañía. De Jesús Carrasco solo he leído Intemperie, me apunto esta que no la conocía. Un abrazo.

Goizeder Lamariano Martín dijo...

Mar:

Muchas gracias por tu comentario. Eso es justo, salir de la zona de confort como lectores pero acompañados es una experiencia muy recomendable. Yo al revés, tengo Intemperie esperándome en la mesilla. Espero que disfrutes de esta tanto como yo. Un abrazo.

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